Fer llata, maestría y tradición mallorquina
El arte de fer llata, presente en la familia Son Poca Palla desde 1935, es mucho más que un oficio: es la historia de Mallorca trenzada por unas manos sabias. Un gesto que, con intención y maestría, mantiene vivas nuestras tradiciones.
Trenzando nuestras raíces
Fer llata significa trenzar el origen para que no se pierda. En tiempos acelerados y cambiantes, la artesanía del palmito nos ancla a nuestras raíces, nos une y preserva las costumbres de la isla.
Historia de la llata en Mallorca
La historia de la llata en Mallorca se remonta a antes de la llegada de los romanos, cuando se trenzaban las hojas del garballó o palmito para convertirlas en senalles y otras piezas como sombreros, utensilios para caballos y esteras, imprescindibles en el medio rural. Hoy, seguimos trabajando para que el trenzado de la llata siga vivo en nuestra isla.
El garballó o palmito mallorquín
El garballó o palmito (Chamaerops humilis L) es la única palmera autóctona de Baleares. Se caracteriza por tener una tonalidad más blanca que otras palmas. Además, cuando se trabaja, se limpia y se tratan sus hojas, adquiere una textura muy suave y tersa.
Todas nuestras cestas son de hojas de palmito recogidas directamente de la naturaleza, de forma sostenible; respetando el proceso natural de crecimiento de la planta y siguiendo la técnica ancestral de recolección. Luego, se secan al sol, se blanquean y se confeccionan brins o tiras finas para trenzar.
Un oficio de empoderamiento femenino
Igual que sus antepasadas, las maestras artesanas del palmito se reúnen al calor del legado familiar para trenzar las hebras de su propia biografía. Este ritual de empoderamiento comunitario tiene alma femenina. Como entonces, se juntan en corros, a la fresca y pasando el testigo del oficio de abuelas a hijas y nietas.
Durante siglos, el trabajo de estas mujeres fue fundamental para la subsistencia de los hogares. En la década de los 60, sufrió un receso. Pero el movimiento de esas manos nunca cesó. En el año 2000, las artesanas de la llata de Capdepera decidieron asociarse. Con el apoyo del pueblo y de las instituciones, el oficio experimentó un renacer.
Hoy, este grupo de creadoras sigue urdiendo con maestría las brins de la llata, el tejido de que están hechas las senalles y también nuestra identidad.
El pueblo de Capdepera y su artesanía
El palmito celebra las costumbres de Capdepera y nuestra cultura mediterránea. Durante generaciones, la llata y el trabajo artesanal han acompañado la vida cotidiana del pueblo. Un saber compartido que hoy sigue presente y reconocido en el Museu de Sa Llata, en el Castillo de Capdepera y en otros enclaves cercanos como Artà.
Desde Son Poca Palla, asumimos como parte de nuestra misión preservar esa artesanía local y divulgar el oficio que ha marcado a nuestra familia.
La senalla, pieza artesanal icónica
La senalla o cesta tradicional mallorquina es el alma de Son Poca Palla. No hay dos senalles iguales, y todas contienen ese saber hacer mediterráneo que nos diferencia: creamos desde la verdad de nuestras tradiciones, adaptándonos al presente para perdurar en el tiempo.
Diseñamos y seleccionamos piezas únicas y sin fecha de caducidad. Con la calidad que solo tienen las piezas artesanales, y estilo natural. Atesorando cada recuerdo, cada experiencia vivida.
Fer llata tiene premio
Fieles a nuestros orígenes, la misión de Son Poca Palla siempre ha sido y será mantener vivo el oficio tradicional de fer llata. Por esta razón, lanzamos un concurso para implicar a las nuevas generaciones en este arte reconocido como patrimonio inmaterial de nuestro pueblo, Capdepera, y de Mallorca, la isla que nos vio nacer.
Honrar nuestro legado se merece un premio.